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domingo, 16 de septiembre de 2012

Edward Hopper. 12 de Junio de 2012 al 16 de Septiembre de 2012.

Museo Thyssen-Bornemisza.
Madrid, 12 de Junio de 2012 al 16 de Septiembre de 2012.

Pintor norteamericano del siglo XX, Hopper se ganó la vida como ilustrador publicitario, con un estilo muy marcado y personal, a pesar de que no le gustaban nada las ilustraciones. Viajó a Europa donde conoció el trabajo de los impresionistas y la vida en el viejo continente para después retornar a los Estados Unidos marcado para siempre por aquellas influencias.

Pocos años después de su vuelta a casa y coincidiendo con un exposición de acuarelas y otra de lienzos es cuando comienza de despuntar como unos de los pintores más importantes de Norteamérica. Muchos dicen de Hopper que fue el pintor que mejor retrato el sueño americano pero esta afirmación sería muy matizable, además el pintor no estaba en absoluto de acuerdo. Para mí, más bien, captura la esencia del individualismo en la escena costumbrista americana. Con paisajes realistas, decadentes y muchas veces, faltos de acción que se convierten en iconos de una sociedad enferma.

También me resultan inquietantes sus trabajos sobre las oficinas de la Gran Manzana. El pintor consigue convertir las vidas de aquellos jefes en misteriosas e intrigantes. Las relaciones de las secretarias con sus superiores van más allá de lo estrictamente laboral. Hopper ha sido inspiración en el cine hasta nuestros días en series de la calidad de MAD MEN, y antes lo fue inspirando a Hitchcock, un ejemplo, su sobria fotografía, su misterioso y solitario motel y la casa de la madre del Sr. Bates que salto de un cuadro de Hopper a la gran pantalla en la magnífica Psicosis.

Increíble magnetismo el que contienen sus obras, gasolineras, fábricas, oficinas, rascacielos, mansiones, viviendas, teatros y acantilados vistos desde los ojos de este urbanita que logro estandarizar en imágenes la cultura de los “states”.

C.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Antonio López. 28 de junio al 25 de septiembre de 2011

Museo Thyssen-Bornemisza.
Madrid, 28 de Junio de 2011 al 25 de Septiembre de 2011.

Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Bilbao, 10 de Octubre de 2011 al 22 de Enero de 2012.

Quizás en los tiempos que corren seamos demasiados los que nos atrevemos a realizar el sacrilegio de escribir. Y no solo de escribir, los cual no sabemos hacer, sino de hacerlo sobre cuestiones que no dominamos en absoluto, en las que somos analfabetos funcionales.
Tampoco creo que sea un pecado mortal, más cuando lo único que intentamos es plasmar nuestros sentimientos en un rincón escondido del hiperespacio.

Pues bien, cuando aterricé en el patio del thyssen bornemisza y me encontré con el hiperrealismo que imaginaba desde los tiempos de Torresblancas sentí una estrecha conexión entre tres puntos, el Sr. López, Madrid y yo.

Hombre de extraños hábitos, perfeccionista hasta la locura, retrata el espíritu urbanita de la capital, captura el cielo veraniego y lo encarcela en sus enormes, majestuosos lienzos.

Capaz también de mostrarnos en su asombroso dibujo lo más oscuro y secreto de su estudio o la increíble belleza de un cuerpo desnudo, todo ello, sin que podamos discernir si el autor utilizó sus lápices o una Nikon.

Todo en Antonio López es realismo y casi todo en él está inacabado. Desde su nevera, hasta sus calabazas, su membrillo o sus últimas Gran Vías, “Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades” dijo alguna vez. A pesar de esté oscuro pensamiento y de que existen multitud de pruebas dentro de sus obras sobre ello, existen otras que llegaron a la absoluta perfección. En especial en la escultura, donde trabaja los cuerpos humanos hasta el detalle enfermizo.

Maestro de maestros, creo que ya es eterno.

C.